lunes, 21 de enero de 2013

CÓMO SE CREA UN NUDO LITERARIO




El punto de partida para inventar el nudo argumental de una novela puede proceder de muchas fuentes: noticias en un periódico, relatos de los amigos, leyendas urbanas, experiencias propias, crónicas familiares, etc.

Pero ese punto de partida tiene que ser transformado en una verdadera fabulación. Para ello, uno tiene que librarse del todo de los condicionantes de la fuente; no puede pesar el pudor personal o familiar, que  de ninguna manera se vería comprometido si la fabulación es compacta y se dota de su propia lógica. Y además, proporcionar a dicha fabulación original un nudo literario con planteamiento, enredo y resolución, y con al menos los personajes principales, dotándolos de caracteres adecuados para lo que tendrá que ir sucediendo en el relato hasta redondear el nudo. Los personajes y las situaciones tendrán que evolucionar, transformarse y hasta volverse del revés. Todo esto y mucho más hay que resolver ANTES de empezar a escribir una redacción. Es verdaderamente inútil plantarse ante un teclado o una máquina de escribir, sin haber decidido previamente lo que uno va a escribir.

Dicen muchos autores que en literatura está todo inventado: personajes, situaciones, tragedias ya han sido inventadas todas por los griegos y demás culturas antiguas. Uno tiende a dudar de esta afirmación, pero lo cierto es que es muy frecuente que una redondee una fabulación que parece muy original y que, a posteriori, encuentre referencias en los mitos y poemas antiguos.

Sin embargo, siempre es posible que los personajes encuentren su propia originalidad por las circunstancias inventadas del relato, originalidad que podrían revestirlos con apariencia de insólitos.

Pero, sobre todo, es indispensable decidir un nudo y unos personales antes de ponerse a fabular.